Última Actualización:  martes, 14 de diciembre de 2004

                                          

 

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Alteraciones del lenguaje y pedagogía

PREVENIR EL ESTRÉS EN LA INFANCIA

Los niños recién nacidos tienen un sistema de control que les permite pasar de un estado de actividad a otro de relajación. A medida que el niño va creciendo, ese sistema de control se va volviendo más voluntario, con lo que la autorregulación de la relajación comienza a depender de uno mismo.

En la sociedad actual los niños sufren mucho estrés causado por el ritmo de vida que llevamos todos (los hijos y los padres): Madrugar, ir al colegio, cubrir todas las actividades de las tardes (fútbol, natación, academias, pintura, música…), hacer los deberes… Y todo esto a un ritmo frenético y al mismo tiempo que los padres van y vienen a toda velocidad.

Las consecuencias en los niños son tangibles: duermen mal, sienten angustias, se muerden las uñas, comen menos. Y estos problemas no quedan aislados; aparecen consecuencias más graves como la hiperactividad, el insomnio y/o las malas notas.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños a liberar estrés?

Existen diversas técnicas de relajación que proporcionan mayor tranquilidad y aumento de la concentración:

Tradicionalmente siempre hemos oído hablar del baño caliente antes de ir a la cama. Además de esta antigua estrategia podemos practicar otras técnicas adecuadas:

1.      Masajes suaves con loción corporal antes de dormir.

2.      Contraer y relajar los músculos del cuerpo uno a uno.

3.      Pasar los últimos minutos del día hablando con el niño para que pueda contar sus preocupaciones en un ambiente desinhibido.

4.      Realizar ejercicios respiratorios.

5.      Ejercitar técnicas de relajación a través de juegos que trabajen la concentración, la respiración y la estimulación de la tranquilidad.

Los días en que comienza el curso pueden llegar a ser especialmente difíciles. El síndrome post-vacacional afecta también a lo más pequeños y con un poco de ayuda toda la familia puede sobrellevar mejor el cambio.

Todos los padres pueden encontrar, de forma animada, una buena manera de enseñar a sus hijos a mantener la calma, relajarse y recuperar fuerzas. ¡Ánimo y dedicad un poco de tiempo a vosotros mismos! 

 

Beatriz de la Riva Picatoste

Pedagoga

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