Última Actualización:  lunes, 24 de octubre de 2005

       

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DESARROLLO DEL

NIÑO A TRAVÉS DE LOS JUEGOS.

 

 

 

     INTRODUCCION:

 

              A los niños les encanta oír y reproducir ruidos. Cuando cogen los objetos lo primero que hacen es explorarlos al máximo, el sabor, tacto, sonido que reproduce.

Improvisar es fácil con botes, cajas, cacerolas, cosas que reproduzcan sonidos diferentes como el cartón, madera, metálico, etc.

Se pueden fabricar sonajeros con botes con arroz, legumbres, tuercas, tornillos, canicas, piedras, bolas de papel, agua con jabón para ver las burbujas, también podemos pintarlos o forrarlos con papel de colores y así le enseñaremos a hacer parejas y asociar colores, no utilizar botes de cristal o de fácil apertura.

Les llama también mucho la atención si un objeto cabe dentro de otro objeto. Con el tubo de un rollo de papel y pelotas de diferentes tamaños o también  podemos poner tubos de diferentes tamaños y colores con pelotas de colores y tamaños igual a los tubos para meter cada pelota con su color y tamaño.

Los padres son muy importantes, deben colaborar en todo, el niño aprende de ti, tu eres su maestro.

A continuación les enseñamos las etapas del niño y algunas actividades para desarrollar cada una:

       La llegada al mundo:

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               Nace con el reflejo de andar, si le ponemos apoyado en el suelo hace intención de andar pero hay que practicarlo, sino desaparece.

Nacen con vista, ven a una distancia de 20-25 centímetros pero solo distingue bultos no ve detalles.

Debemos hacerles seguir objetos con la mirada dentro de su campo de visión. Reacciona a la luz.

Oye perfectamente, los ruidos agudos le molestan, le sobresaltan y se asustan, en cambio le gustan y relajan los suaves, ponerle música suave, en el vientre materno ya oye y reconoce tu voz. El padre también debe hablarle a la barriguita porque cuando llega al mundo también reconoce su voz, le da seguridad al bebé escuchar la voz de su padre.

Reconocen el olor de sus padres, sabe donde buscar la comida ya que reconoce el olor del pecho de la madre, otro sabe que no es el suyo. Un recién nacido de aproximadamente 4 o 5 días suele mamar de 8 a 12 veces en un día, si no le diésemos esa cantidad podría faltarle alimento. Suelen adelgazar unos gramos durante la primera semana es normal, suelen tardar unos días en comer lo suficiente para empezar a ganar peso, cuando se estabilicen empezarán a ganar peso rápidamente. Suelen dormir de  16 a 17 horas al día.

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               A las cuatro semanas, sonríe cuando duerme profundamente y a las ocho semanas comienza a sonreír a la gente. A las doce semanas copia las expresiones de los demás y a las dieciséis semanas comienza a girarse cuando oye una voz, distingue idiomas. Si llora basta con que nos vea cerca, no siempre cogerlos en brazos, hablarle y acariciarle. No tienen conciencia de tiempo, hay que establecer siempre los mismos hábitos, el baño a la misma hora todos los días, el paseo, las tomas, etc., no cambiarlos hay que acostumbrarlo a ellos.

                

             A los seis meses coge manía o cariño a algunas personas, teme a la gente que no conoce, te busca si te escondes, te extraña si no estas, conviene dejarle con otras personas de vez en cuando para que se acostumbre a estar sin ti.

            

            A los siete meses ven ochocientas veces mejor que cuando nació, reconoce su nombre y distingue varios tonos de voz. Ya reconoce sabores y lo que le gusta y lo que no. Golpea objetos y se los lleva a la boca.

 

            A los ocho meses se giran cuando lo llaman. Si ve su reflejo en el espejo piensa que es otro niño, le gusta la compañía de otros niños pero no comparten sus cosas. Quiere participar en las conversaciones de los adultos, en las comidas debemos integrarle con nosotros en la mesa y hablarle y dirigirse a él.

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            A los nueve meses atrapa objetos que están suspendidos en el aire, podemos atar al techo cintas largas con objetos para que los atrape y los balancee. Se pasa objetos de una mano a la otra y utiliza los dedos individualmente. Empieza a investigar las distancias, por ello lanza los objetos y el tiempo que tardas en devolvérselo, hay que recogérselo tantas veces como sea necesario.

 

            A los once meses empieza a percibir la profundidad con la vista, antes el mundo era plano para él, por ejemplo la profundidad de las escaleras hacia abajo, normalmente se va porque le da miedo, pero por si acaso poner una barrera de seguridad. En esta etapa empieza a buscar cosas. Respecto al oído responde a indicaciones, reconoce canciones, sonidos, nombres de personas, etc. Empieza a explorar con las  manos.

           

            Al año tiene miedo de estar solo. Empieza a entender algunas cosas, si le dices ¡No! se queda parado. Le gusta que le hagan reír, le gusta llamar la atención, comienza a expresar alegría, celos, etc. Se anticipa a las cosas si te ve llegar con el abrigo sabe que se lo vas a poner y te abre los brazos para que se lo pongas.         

 

              A los dieciséis meses busca cosas que le escondes, su vista es como la de un adulto al igual que el oído y empieza a comprender algunas palabras. En cuanto al tacto ya da palmas y gira objetos con las manos.

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             A los dieciocho meses mantiene el equilibrio con un solo pie pero no mucho tiempo. Anda con las piernas separadas y se apoya en todos los sitios, el mejor maestro para comenzar andar es tenerlos en el suelo, primero empezará a gatear y el siguiente paso es ponerse de pie y dar sus primeros pasos. Si no anda debería gatear con normalidad, lo importante es que empiece a desplazarse de un sitio a otro, no hay que preocuparse, tarde o temprano empezará a andar. Comienza a usar triciclos y correpasillos, no es recomendable utilizar en ningún momento el taca-taca, le arquea las piernas. Le cuesta trasladar juguetes mientras camina y sube y baja escaleras a cuatro patas.

 

            A los veintidós meses, ya se reconoce en el espejo y en fotos recientes, en las que son suyas de bebé no se reconoce y piensa que es otro niño.

            A los dos años, sube y baja de la silla, escaleras, sofá, etc., sin parar, es muy inquieto. Empieza a manipular puzzles, los de madera de piezas grandes y  de animales son los más recomendables para empezar. Comienza a trepar por lugares que no les supone dificultad y le encanta mover las sillas, sobre todo arrastrarlas de un lado a otro Empieza a poner unas cosas encima de otras y hace torres con piezas. Comienza a destapar envases, lo más recomendable es no tener los que sean peligrosos a su alcance. Le encanta desenvolver paquetes aunque no sean suyos, es muy curioso.

Comienza a nombrar objetos. Reconoce los conceptos de dentro, debajo y encima, hay que practicarlo con ellos siempre que se pueda. Comienza a imitar a las personas que conoce y a jugar con otros niños, pero no siente empatía por ellos. Él no sabe que si golpea o muerde hace daño, pero si se da cuenta de que hace llorar y se preocupa. Si tiene hermanos juega con ellos.

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              De los dos a los tres años sigue creciendo y  a los cuatro años ya tiene la mitad de la estatura de un adulto. La media está entre 5 y 7 centímetros por año y el peso entre 2 y 3 kilos.

Las caídas empiezan a ser más peligrosas, porque los huesos son menos flexibles y comienza a haber fracturas, no siente el peligro, corre, salta, etc., hay que tener mucho cuidado, pero no prohibirle que lo haga, debe aprender. Utiliza lápices de colores por eso hay que dejarle que pinte y se exprese. Empieza a vestirse y comer solo, debemos animarle a que  lo haga y premiarle y felicitarle cuando lo haga bien.

 

 

             A los tres años diferencia entre mucho y poco, también distingue colores  no sólo los básicos. Comienza a diferenciarse de los demás por lo que lleva puesto, por ejemplo si lleva unos pantalones vaqueros dirá que es el niño de los pantalones vaqueros. Empieza a distinguir sexos, ya ve las diferencias entre niño y niña.

A esta edad son muy posesivos y no comparten nada que sea suyo, también empiezan las peleas, pero ya va manteniendo conversaciones con los niños de su alrededor. Es más comprensivo y tiene menos berrinches pues sabe que no todo se soluciona llorando y protestando. Comienza a sentir empatía por los demás. No sabe que es mentir, nosotros sabemos que nos está mintiendo pero él no lo sabe, nunca debemos decirle que no mienta, él no sabe que es eso.

 

              De tres a seis años en esta etapa crecen mucho más rápido y comienzan a tener apariencia más atlética, la forma de bebé desaparece y las piernas empiezan a alargarse. Como tienen más fuerza, comienzan a hacer más cosas como practicar deportes, actividades, etc. A partir de esta edad ya tienen menos enfermedades y si las tienen ya son menos graves. Sus dibujos son abstractos para nosotros, pero para ellos  tienen un significado, saben lo que es pero no lo expresan perfectamente. Para cualquier cosa que hace tiene una explicación o una teoría, no lo hace por hacer, él se crea su propia historia para todo. Se relaciona más con otros niños y juega con ellos, pero le cuesta un poco todavía.

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             A partir de los seis años ya se considera infancia intermedia, tienen enfermedades víricas como catarros, infecciones de garganta, pero  cosas de menor importancia.

  

             De seis a doce años ya son más diferentes, en esta etapa se notan más cambios externos e internos, son más altos, delgados y fuertes, aunque las estadísticas de obesidad infantil son muy altas.  Sin embargo las niñas pierden la barriguita más tarde por la etapa que pasaran más adelante como la menstruación. Necesitarán ese tejido graso más adelante para cuanto algún día llegue el embarazo.

 

             Hacia los diez años las niñas son más altas que los niños y desarrollan antes, más adelante los niños dan el estirón y superan a las niñas. Según las estadísticas, de media los niños son más altos y más fuertes que las niñas. Ellas tienen más equilibrio y mejores movimientos de precisión. A esta edad, ambos saltan con mucha precisión y equilibrio, también poseen más precisión en el equilibrio sobre un pie, barras, lanzan cosas, etc. Ambos comienzan a jugar juntos. En esta etapa ya comienza a verse si van a ser zurdos o diestros, pues cogen más fuerza en una mano que en la otra, podríamos empezar a rectificarlo. Comienza a pensar con lógica y son menos egocéntricos, ya

ordenan y hacen series. Trabaja con números y conoce la diferencia entre tiempo y espacio. Distingue entre realidad y fantasía. Saben mentir perfectamente, antes no sabía.

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